El derecho de desistimiento online va a ganar protagonismo en las compras por internet.
La razón es sencilla: si una empresa permite contratar o comprar con un clic, también debe facilitar al consumidor una forma clara y sencilla de desistir del contrato cuando la ley lo permita.
Durante años, muchos consumidores han tenido la misma sensación.
Comprar era fácil.
Cancelar, devolver o reclamar el dinero era mucho más complicado.
Formularios escondidos, enlaces poco visibles, direcciones difíciles de encontrar, llamadas obligatorias, instrucciones confusas o procesos pensados para que el consumidor se canse.
El nuevo botón de desistimiento online busca precisamente corregir ese problema.
En
Levy Abogados asesoramos a consumidores en reclamaciones frente a tiendas online, plataformas digitales, servicios contratados por internet, suscripciones, devoluciones no abonadas, cancelaciones bloqueadas y falta de respuesta de empresas.
Qué es el derecho de desistimiento
El derecho de desistimiento permite al consumidor dejar sin efecto determinados contratos celebrados a distancia.
Por ejemplo, una compra realizada por internet, por teléfono o fuera de un establecimiento físico.
En términos sencillos, permite al consumidor arrepentirse de la compra dentro del plazo legal.
No tiene que explicar el motivo.
Tampoco debe ser penalizado por ejercer ese derecho.
En España, con carácter general, el consumidor dispone de
14 días naturales para desistir en contratos a distancia, salvo excepciones legales.
Este plazo puede empezar a contar desde la recepción del producto o desde la celebración del contrato, según el tipo de operación.
Qué cambia con el nuevo botón de desistimiento online
La gran novedad no es que nazca el derecho de desistimiento.
Ese derecho ya existía.
Lo que cambia es la forma de ejercerlo.
La nueva regulación europea busca que el consumidor pueda desistir online de manera clara, rápida y accesible cuando el contrato se haya celebrado mediante una interfaz online.
Es decir, si la empresa permite contratar en una web, app o plataforma digital, también deberá facilitar una función visible para ejercer el desistimiento.
La idea es muy clara:
cancelar debe ser tan fácil como contratar.
Comprar con un clic, cancelar sin obstáculos
El comercio electrónico ha avanzado mucho.
Hoy se puede comprar ropa, tecnología, electrodomésticos, cursos, seguros, suscripciones, servicios digitales o productos financieros en pocos segundos.
El problema aparece cuando el consumidor quiere desistir.
A veces no encuentra el formulario.
Otras veces la empresa exige llamar por teléfono.
También puede ocurrir que se obligue al consumidor a enviar correos a direcciones difíciles de localizar.
Incluso hay empresas que contestan tarde, niegan el derecho o retrasan el reembolso.
El nuevo botón de desistimiento online pretende evitar este tipo de barreras.
El consumidor no debe recorrer una especie de laberinto digital para ejercer un derecho reconocido legalmente.
Cómo debe ser el botón de desistimiento
La función de desistimiento debe ser clara.
Debe estar visible.
Debe ser fácil de encontrar.
Y debe permitir al consumidor comunicar su decisión de desistir sin trámites innecesarios.
La expresión utilizada debe ser comprensible.
Por ejemplo:
“Desistir del contrato aquí”
También podría utilizarse otra fórmula equivalente, siempre que sea clara e inequívoca.
Lo importante es que el consumidor entienda que desde ese punto puede ejercer su derecho.
No debería quedar escondido en condiciones generales, enlaces secundarios o apartados poco visibles.
Confirmación del desistimiento
El sistema también debe permitir confirmar la decisión.
Esto tiene sentido.
La empresa debe evitar que el consumidor pulse por error.
Pero esa confirmación no puede convertirse en una trampa.
No debe añadir pasos innecesarios.
Tampoco debe utilizar mensajes confusos para desanimar al consumidor.
Una vez ejercido el desistimiento, la empresa debe facilitar una confirmación o acuse de recibo.
Esa confirmación es importante.
Sirve como prueba de que el consumidor ejerció su derecho dentro de plazo.
A qué contratos puede afectar
El botón de desistimiento online puede afectar a contratos celebrados por internet cuando exista derecho de desistimiento.
Puede ser relevante en:
- compras de productos físicos por internet;
- contratación de servicios online;
- suscripciones digitales;
- plataformas de comercio electrónico;
- cursos online;
- servicios contratados por app;
- productos financieros contratados a distancia;
- seguros online, según el caso;
- servicios digitales;
- contratos celebrados mediante una interfaz online.
No todos los contratos permiten desistir.
Por eso siempre hay que analizar el tipo de producto o servicio.
No todo puede devolverse
El derecho de desistimiento tiene excepciones.
Hay productos o servicios en los que el consumidor puede no tener derecho a desistir.
Por ejemplo, pueden existir límites en determinados productos personalizados, bienes precintados que no sean aptos para devolución por razones de higiene y hayan sido desprecintados, contenido digital ya ejecutado con consentimiento, servicios completamente prestados o reservas sujetas a condiciones específicas.
Cada caso debe revisarse.
No basta con decir “lo compré online, puedo devolverlo siempre”.
Pero tampoco puede la empresa negar el desistimiento sin explicar bien el motivo legal.
Qué pasa si la tienda no incluye el botón
Si una tienda online está obligada a facilitar esta función y no lo hace, puede existir un incumplimiento de la normativa de consumo.
El consumidor podrá reclamar.
Además, la falta de un sistema claro puede ser relevante si la empresa pretende discutir que el consumidor no desistió a tiempo.
Por eso, si no encuentras el botón o la empresa dificulta el proceso, conviene conservar pruebas.
Puede ser útil guardar:
- capturas de pantalla;
- correos enviados;
- formularios completados;
- justificantes de compra;
- condiciones generales;
- fecha de entrega;
- fecha de solicitud de desistimiento;
- respuestas de la empresa;
- justificantes de devolución del producto;
- pruebas de que el botón no existía o no era visible.
Qué hacer si la empresa no devuelve el dinero
Ejercer el desistimiento no sirve de mucho si la empresa no devuelve el dinero.
Cuando el consumidor desiste correctamente, la empresa debe tramitar el reembolso dentro del plazo legal.
Si no lo hace, puede reclamarse.
Antes de reclamar, conviene revisar:
- fecha de compra;
- fecha de entrega;
- fecha de desistimiento;
- prueba de envío del desistimiento;
- prueba de devolución del producto;
- método de pago;
- condiciones de venta;
- comunicaciones con la tienda;
- importe pendiente de devolver;
- gastos de envío;
- posibles descuentos o cupones utilizados.
La reclamación debe estar bien documentada.
Cuanta más prueba exista, más difícil será que la empresa niegue el derecho.
Tiendas que complican la devolución
Algunas empresas no niegan abiertamente el desistimiento.
Simplemente lo hacen difícil.
Por ejemplo:
- esconden el formulario;
- exigen llamadas telefónicas;
- no responden a correos;
- derivan al consumidor de un departamento a otro;
- piden documentación innecesaria;
- cambian el motivo de la devolución;
- retrasan la recogida;
- no confirman la solicitud;
- bloquean el reembolso;
- ofrecen solo un vale en lugar de devolver el dinero;
- imponen gastos no informados.
Estas prácticas pueden ser discutibles.
El consumidor no debe aceptar obstáculos desproporcionados para ejercer un derecho reconocido por la ley.
Suscripciones online y cancelaciones difíciles
El problema no afecta solo a compras de productos.
También es muy frecuente en suscripciones.
Por ejemplo:
- plataformas digitales;
- gimnasios online;
- formación online;
- servicios de contenido;
- software;
- aplicaciones móviles;
- clubes de compra;
- servicios de mantenimiento;
- contratos recurrentes;
- seguros contratados online.
En muchos casos, contratar es sencillo.
Pero cancelar puede ser complicado.
Hay empresas que obligan a llamar, que esconden el área de baja o que siguen cobrando aunque el consumidor haya solicitado la cancelación.
En estos casos conviene revisar si estamos ante desistimiento, baja contractual, resolución, renovación automática o cobro indebido.
No todo es lo mismo.
Pero todas estas situaciones pueden generar reclamaciones.
Derecho de desistimiento y compras en marketplaces
Otra duda frecuente aparece en los marketplaces.
El consumidor compra dentro de una plataforma, pero el vendedor real puede ser un tercero.
Esto puede generar confusión.
¿A quién se reclama?
¿A la plataforma?
¿Al vendedor?
¿Quién debe devolver el dinero?
¿Dónde se ejerce el desistimiento?
En estos casos hay que revisar la información contractual, el vendedor identificado, las condiciones del marketplace y las comunicaciones recibidas.
La empresa no puede aprovechar esa estructura para dejar al consumidor sin respuesta.
Qué debe hacer el consumidor antes de reclamar
Antes de reclamar, conviene ordenar el caso.
Lo recomendable es reunir:
- justificante de compra;
- número de pedido;
- factura;
- fecha de entrega;
- condiciones de venta;
- política de desistimiento;
- capturas de la web;
- correos y mensajes;
- solicitud de desistimiento;
- prueba de devolución;
- justificante del transporte;
- respuesta de la empresa;
- extracto bancario del pago;
- cargo no devuelto.
Después puede enviarse una reclamación formal.
Si la empresa no responde o rechaza indebidamente la devolución, pueden valorarse otras vías.
Qué puede reclamar el consumidor
Dependiendo del caso, el consumidor puede reclamar:
- devolución del precio;
- devolución de gastos de envío cuando proceda;
- anulación del contrato;
- cancelación de cobros recurrentes;
- devolución de cargos indebidos;
- cumplimiento del derecho de desistimiento;
- reconocimiento de que la empresa actuó incorrectamente;
- compensación si existen daños acreditados;
- reclamación ante organismos de consumo;
- reclamación judicial si procede.
La estrategia dependerá del importe, la prueba disponible, la respuesta de la empresa y el tipo de contrato.
Empresas online: también deben prepararse
Este cambio no solo afecta a consumidores.
También afecta a empresas que venden por internet.
Las tiendas online, plataformas, apps y prestadores de servicios digitales deben revisar sus procesos.
No basta con tener unas condiciones generales copiadas de otra web.
Deben comprobar:
- si existe derecho de desistimiento;
- si informan correctamente al consumidor;
- si el botón es visible;
- si el proceso es sencillo;
- si se envía acuse de recibo;
- si se respetan los plazos de reembolso;
- si se documenta la solicitud;
- si las excepciones están bien explicadas;
- si atención al cliente responde correctamente;
- si el proceso cumple normativa de consumo.
Una mala gestión del desistimiento puede generar reclamaciones, sanciones y pérdida de confianza.
Levy Abogados: reclamaciones por compras online y desistimiento
En Levy Abogados podemos ayudarte si una tienda online no te permite desistir, no responde o no devuelve el dinero.
Asesoramos en:
- derecho de desistimiento online;
- devoluciones de compras por internet;
- tiendas que no reembolsan;
- suscripciones difíciles de cancelar;
- cobros recurrentes indebidos;
- productos no recibidos;
- productos defectuosos;
- reclamaciones frente a marketplaces;
- reclamaciones de consumo;
- revisión de condiciones de venta;
- reclamaciones extrajudiciales;
- reclamaciones judiciales cuando proceda.
También podemos asesorar a empresas que venden online y necesitan adaptar sus procesos de contratación, desistimiento y atención al consumidor.
Conclusión
El nuevo botón de desistimiento online refuerza una idea muy sencilla: el consumidor no debe encontrar más dificultades para cancelar que para contratar.
El derecho de desistimiento ya existía.
Pero ahora se pretende que su ejercicio sea más visible, directo y sencillo en el entorno digital.
Si una tienda online no permite desistir, oculta el formulario, retrasa el reembolso o complica la devolución, el consumidor puede reclamar.
Y si una empresa vende por internet, debe revisar sus procesos para evitar incumplimientos.
En
Levy Abogados podemos ayudarte a revisar una compra online, reclamar una devolución, cancelar una suscripción o exigir el reembolso de cantidades indebidamente retenidas.