El uso de
inteligencia artificial en el ámbito jurídico está creciendo de forma rápida. Cada vez más profesionales utilizan herramientas de IA para ordenar información, preparar borradores, resumir documentos, localizar posibles líneas argumentales o mejorar la gestión de expedientes.
Sin embargo, el uso de IA en escritos judiciales exige una advertencia clara: no basta con que una respuesta parezca correcta. En derecho, cada cita, cada sentencia, cada fundamento jurídico y cada referencia normativa deben ser verificados antes de utilizarse en un procedimiento real.
La actualidad judicial ya ha puesto de manifiesto los riesgos de presentar recursos o escritos con referencias generadas por IA sin revisión suficiente. El problema no es utilizar tecnología, sino presentar información no verificada como si fuera cierta, oficial y jurídicamente contrastada.
En Levy Abogados entendemos la tecnología como una herramienta útil, pero siempre sometida a control profesional, verificación de fuentes y criterio jurídico.
Qué ha ocurrido con los recursos generados con IA
En los últimos meses se han conocido casos en los que tribunales han detectado escritos judiciales con citas erróneas, referencias inexistentes o jurisprudencia presuntamente generada por inteligencia artificial sin revisión suficiente.
En uno de estos supuestos, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia abrió una pieza por posible mala fe procesal al detectar en un recurso numerosas referencias incorrectas o inexistentes.
También se ha conocido el caso del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, que sancionó a un abogado por incluir en un recurso un elevado número de sentencias falsas sugeridas por IA.
Estos casos no significan que la inteligencia artificial no pueda utilizarse en el ámbito jurídico. Lo que ponen de manifiesto es que su uso sin verificación puede generar consecuencias procesales, profesionales y reputacionales importantes.
Qué son las “alucinaciones” de la inteligencia artificial
Las llamadas “alucinaciones” de la IA son respuestas aparentemente coherentes, pero incorrectas.
En el ámbito jurídico, esto puede traducirse en:
- sentencias inexistentes;
- números de resolución falsos;
- citas de jurisprudencia que no corresponden;
- artículos legales mal identificados;
- doctrina atribuida a órganos que nunca la dictaron;
- resúmenes de resoluciones que no dicen realmente lo que la IA afirma;
- referencias doctrinales o normativas aparentemente verosímiles, pero no comprobables.
El riesgo es especialmente alto porque muchas respuestas generadas por IA pueden tener apariencia jurídica, lenguaje técnico y estructura convincente.
Pero en un escrito judicial, la apariencia no basta.
¿Y si la sentencia aparece en medios pero todavía no está publicada?
Puede ocurrir que una resolución judicial sea conocida a través de una nota de prensa, una noticia jurídica o un medio de comunicación antes de estar disponible en una base oficial, en el CENDOJ o en una base jurídica profesional.
En esos casos, el problema no es mencionar que existe una noticia sobre una determinada resolución. El problema aparece cuando esa información se presenta en un recurso como si fuera jurisprudencia plenamente verificada, con cita exacta, doctrina consolidada o contenido literal que no ha podido comprobarse.
Un abogado puede utilizar una noticia jurídica como punto de partida, como alerta o como referencia contextual. Pero antes de incorporar una sentencia a un escrito judicial debe verificar, en la medida de lo posible, su existencia, órgano, fecha, número de resolución, fundamento jurídico y alcance real.
Si la resolución no está publicada o no se ha tenido acceso al texto completo, lo prudente es indicarlo expresamente y no construir todo el argumento procesal como si se tratara de una cita jurisprudencial cerrada y contrastada.
La diferencia es importante: una cosa es citar una noticia como contexto y otra muy distinta es presentar una resolución no comprobada como fundamento jurídico definitivo.
Responsabilidad del abogado y posible responsabilidad del medio
La responsabilidad principal del escrito judicial corresponde al profesional que lo firma y lo presenta.
Aunque una referencia proceda de una herramienta de inteligencia artificial, de una base de datos, de una noticia jurídica o de un medio de comunicación, el abogado mantiene el deber de revisar el contenido antes de utilizarlo en un procedimiento.
Esto no significa que un medio de comunicación nunca pueda responder por una información falsa o inexacta. Si un medio publica una noticia errónea que causa un perjuicio, pueden existir mecanismos como el derecho de rectificación o, en determinados supuestos, una posible reclamación de responsabilidad civil.
Pero esa eventual responsabilidad del medio no elimina automáticamente el deber de diligencia del abogado.
En sede judicial, el tribunal valorará el escrito presentado, las citas utilizadas, el modo en que se han introducido en el procedimiento y la actuación procesal del profesional.
Por eso, cuando una noticia menciona una sentencia aún no publicada, lo recomendable es tratarla como información pendiente de verificación y no como jurisprudencia cerrada.
Por qué esto puede ser mala fe procesal
La Ley de Enjuiciamiento Civil exige que quienes intervienen en un proceso actúen conforme a las reglas de la buena fe procesal.
Presentar un escrito judicial con citas inexistentes, resoluciones inventadas o referencias no verificadas puede afectar al normal funcionamiento del proceso. También puede obligar al tribunal y a la parte contraria a revisar referencias falsas, generando retrasos, confusión y una pérdida de confianza en la actuación profesional.
No todo error implica automáticamente mala fe. Puede haber errores materiales, citas incompletas o referencias discutibles.
Pero cuando el escrito contiene numerosas citas falsas, resoluciones inexistentes o referencias que no han sido comprobadas, el problema deja de ser meramente formal y puede adquirir relevancia procesal y disciplinaria.
El problema no es usar IA.
El problema es presentar información no verificada como si fuera real.
La responsabilidad sigue siendo del profesional
Aunque un texto haya sido generado por una herramienta de inteligencia artificial, el responsable del escrito es quien lo firma y lo presenta.
Un abogado no puede trasladar su responsabilidad profesional a una herramienta tecnológica. Tampoco puede asumir sin más que una referencia aparecida en un medio de comunicación, una publicación jurídica o una herramienta de búsqueda equivale automáticamente a jurisprudencia oficial y contrastada.
Si el escrito contiene citas inexistentes, argumentos basados en resoluciones falsas o referencias no comprobadas, el riesgo recae sobre el profesional y puede perjudicar directamente al cliente.
La IA puede ser una herramienta útil para trabajar con mayor agilidad, pero no puede convertirse en una fuente ciega de autoridad jurídica.
Qué riesgos tiene para el cliente
El uso incorrecto de IA en un procedimiento judicial puede perjudicar gravemente al cliente.
Entre los riesgos más importantes están:
- pérdida de credibilidad del escrito;
- debilitamiento de la estrategia jurídica;
- rechazo de argumentos;
- retrasos procesales;
- apertura de piezas separadas;
- posibles sanciones por mala fe procesal;
- traslado al colegio profesional;
- perjuicio reputacional;
- posible responsabilidad profesional;
- pérdida de confianza en la defensa.
Por eso, el cliente debe confiar en despachos que utilicen tecnología con criterio, pero siempre bajo revisión jurídica real.
Tecnología sí, pero con verificación
La inteligencia artificial puede ser muy útil en un despacho cuando se utiliza correctamente.
Puede ayudar a:
- ordenar documentación;
- preparar cronologías;
- resumir expedientes;
- detectar cuestiones relevantes;
- comparar versiones;
- preparar borradores iniciales;
- mejorar la organización interna;
- localizar posibles líneas de análisis.
Pero cualquier cita normativa, jurisprudencial o doctrinal debe verificarse en fuentes fiables antes de incorporarse a un escrito judicial.
En Levy Abogados entendemos la tecnología como una herramienta de apoyo, no como un sustituto del criterio jurídico.
IA jurídica y confidencialidad
Además de las citas falsas, otro riesgo importante es la confidencialidad.
Los asuntos legales suelen contener datos personales, información sensible, documentación económica, médica, familiar, penal o empresarial.
Introducir esa información en herramientas inadecuadas puede generar problemas de protección de datos, secreto profesional y confidencialidad.
Por eso, el uso de IA en el sector legal debe ir acompañado de protocolos internos, revisión humana y una política clara sobre qué información puede utilizarse y en qué condiciones.
Cómo debe utilizarse la IA en un despacho responsable
Un uso responsable de la IA jurídica exige, como mínimo:
- revisión humana de todo resultado;
- comprobación de jurisprudencia en fuentes oficiales o bases jurídicas fiables;
- verificación de artículos legales vigentes;
- control de confidencialidad;
- trazabilidad de las fuentes;
- criterio profesional antes de presentar cualquier escrito;
- supervisión directa por abogados;
- prudencia cuando una resolución todavía no está publicada oficialmente.
La tecnología puede acelerar el trabajo, pero la responsabilidad jurídica no desaparece.
Levy Abogados: innovación con control jurídico
En Levy Abogados apostamos por una práctica jurídica moderna, pero rigurosa.
La innovación tecnológica puede mejorar la eficiencia, la organización y la preparación de asuntos. Pero en un procedimiento judicial lo esencial sigue siendo el análisis jurídico, la estrategia, la prueba y la revisión profesional.
Nuestro enfoque combina herramientas actuales con control humano, verificación de fuentes y responsabilidad profesional.
La tecnología puede ayudar, pero el derecho exige criterio.
Conclusión
La inteligencia artificial está transformando el trabajo jurídico, pero su uso sin verificación puede generar riesgos importantes.
Los casos recientes de recursos judiciales con citas falsas, referencias inexistentes o jurisprudencia no comprobada muestran que no basta con utilizar herramientas avanzadas. Es imprescindible revisar, contrastar y asumir responsabilidad profesional sobre cada escrito.
Si una resolución aparece en medios pero aún no está publicada oficialmente, debe tratarse con prudencia. Puede servir como referencia informativa, pero no debería presentarse como jurisprudencia plenamente verificada sin comprobar su contenido y alcance.
La IA puede ser una aliada del abogado, pero nunca debe sustituir el criterio jurídico ni la verificación de las fuentes.
En Levy Abogados combinamos innovación, experiencia y rigor profesional para preparar cada caso con seriedad, estrategia y control.